Expediciones de Juan Bono de Quejo


Juan Bono de Quejo, Siglo XVI. ©Dos por Venezuela Oficial - Archivo histórico digital. 2026. Todos los derechos reservados.

Introducción 

Las expediciones realizadas por Juan Bono de Quejo a comienzos del siglo XVI constituyen uno de los episodios más tempranos y documentados de la actividad esclavista española en el Caribe y en las costas nororientales de Sudamérica. Su nombre aparece en fuentes oficiales vinculadas a viajes de captura de indígenas, operaciones que se desarrollaron en un contexto de expansión imperial, disputas jurisdiccionales y una creciente demanda de mano de obra forzada. Este artículo presenta un recorrido narrativo, cronológico e imparcial por las incursiones de Bono de Quejo, atendiendo a los hechos verificables y evitando interpretaciones anacrónicas o valoraciones emocionales.

Contexto histórico de las expediciones tempranas

A inicios del siglo XVI, la Corona española impulsaba la exploración y ocupación de territorios en el Caribe y en Tierra Firme. La isla de Puerto Rico, colonizada desde 1508, se convirtió en un punto estratégico para expediciones comerciales, militares y esclavistas. En paralelo, regiones como Paria, la isla de Trinidad y el delta del Orinoco permanecían en una fase inicial de contacto europeo, caracterizada por intercambios irregulares, tensiones y episodios de violencia.

En este escenario surgieron figuras como Juan Bono de Quejo, un navegante y comerciante que participó activamente en la captura de indígenas para su venta en mercados coloniales. Sus expediciones se inscriben en una práctica autorizada en determinados periodos por la Corona, aunque también generaron controversias y denuncias contemporáneas.

La primera incursión documentada: Trinidad en 1514

La primera expedición conocida de Juan Bono de Quejo tuvo lugar en 1514. Ese año, según registros oficiales, realizó un viaje a la isla de Trinidad con el objetivo de capturar indígenas. La operación formaba parte de una dinámica comercial que se había consolidado en el Caribe: la obtención de mano de obra mediante incursiones rápidas en territorios poco defendidos o escasamente controlados por autoridades españolas.

Las fuentes disponibles no detallan la cantidad exacta de personas capturadas en esta primera incursión, pero sí confirman que se trató de una empresa lucrativa. La captura de indígenas era vista por algunos colonos como una vía para suplir la escasez de trabajadores en las islas mayores, especialmente en Puerto Rico y La Española, donde la población nativa había disminuido drásticamente debido a enfermedades, desplazamientos y explotación.

La expedición de 1516: un viaje decisivo

La expedición más significativa de Juan Bono de Quejo se desarrolló a finales de 1516. El 13/11/1516, su nave arribó a Puerto Rico con un cargamento de 185 indígenas capturados en las costas de Paria, la isla de Trinidad y, muy probablemente, en el delta del río Orinoco. Este dato es crucial, pues sugiere que Bono de Quejo pudo haber sido el primer europeo en internarse en las aguas del gran río sudamericano.

La travesía de 1516 no fue un hecho aislado, sino la continuación de una actividad ya consolidada. Sin embargo, su relevancia histórica radica en dos aspectos: la magnitud del número de personas capturadas y la posible exploración temprana del delta del Orinoco, una región que posteriormente sería clave para expediciones mayores, como las de Diego de Ordaz y Antonio Sedeño.

El arribo a Puerto Rico

Cuando la nave de Bono de Quejo llegó a Puerto Rico, las autoridades coloniales registraron el cargamento humano. La cifra de 185 indígenas es una de las más altas documentadas para expediciones esclavistas tempranas. Estas personas provenían de diversas comunidades asentadas en la costa continental y en las islas cercanas, lo que evidencia la amplitud geográfica de la incursión.

El destino de los capturados era su venta como mano de obra en la isla. La demanda de trabajadores en Puerto Rico había aumentado debido al desarrollo de estancias agrícolas y a la necesidad de reemplazar la fuerza laboral indígena local, afectada por la disminución demográfica.

La posible navegación por el delta del Orinoco

Uno de los elementos más relevantes de la expedición de 1516 es la hipótesis, respaldada por documentos de la época, de que Juan Bono de Quejo se internó en los caños del delta del Orinoco. Aunque no existen descripciones detalladas de la ruta, las referencias a la procedencia de los indígenas capturados y la mención de “tierras del Orinoco” permiten inferir que la expedición alcanzó esa región.

Si esta interpretación es correcta, Bono de Quejo habría sido el primer europeo en navegar por el delta del Orinoco, adelantándose a exploradores posteriores. Su incursión, sin embargo, no tuvo fines de reconocimiento geográfico, sino de captura de personas, lo que explica la ausencia de descripciones detalladas del entorno natural o de las comunidades locales.

Motivaciones económicas y marco legal

Las expediciones de Bono de Quejo se desarrollaron en un periodo en el que la Corona española autorizaba, bajo ciertas condiciones, la captura de indígenas considerados “caribes” o “rebeldes”. Estas categorías, aplicadas de manera amplia y a menudo arbitraria, permitían justificar incursiones en territorios no sometidos a la autoridad española.

La motivación principal de estas operaciones era económica. La venta de indígenas en Puerto Rico y otras islas generaba beneficios significativos para los expedicionarios. En un contexto de escasez de mano de obra, los capturados eran destinados a trabajos agrícolas, domésticos o de construcción.

Es importante señalar que, aunque estas prácticas contaban con respaldo legal en determinados momentos, también generaron debates y cuestionamientos dentro del propio mundo colonial. La figura de Juan Bono de Quejo se sitúa precisamente en ese punto de tensión entre la legalidad formal y las críticas éticas y religiosas.

Bartolomé de las Casas y las denuncias contra Bono de Quejo

Fray Bartolomé de las Casas. ©Dos por Venezuela Oficial - Archivo histórico digital. 2026. Todos los derechos reservados.

Fray Bartolomé de las Casas, uno de los principales defensores de los derechos de los pueblos indígenas en el siglo XVI, mencionó a Juan Bono de Quejo en sus escritos. Las Casas lo calificó como “el mayor comerciante de esclavos del mundo”, una expresión que refleja la magnitud de sus actividades y la percepción negativa que generaron entre algunos sectores eclesiásticos.

La denuncia de Las Casas no debe interpretarse como un juicio moral contemporáneo, sino como parte de un debate histórico dentro del propio siglo XVI. Su postura se enmarcaba en una defensa sistemática de los indígenas y en una crítica a los abusos cometidos en nombre de la expansión colonial. La mención a Bono de Quejo es, por tanto, un testimonio valioso para comprender cómo estas expediciones fueron vistas por algunos contemporáneos.

Impacto en las poblaciones indígenas

Las expediciones esclavistas tuvieron consecuencias profundas para las comunidades indígenas de Trinidad, Paria y el delta del Orinoco. La captura de personas alteró estructuras familiares, redes de intercambio y dinámicas territoriales. Aunque las fuentes españolas se centran en los aspectos administrativos y comerciales, es posible inferir que estas incursiones generaron desplazamientos, pérdidas demográficas y tensiones intercomunitarias.

La ausencia de testimonios indígenas directos limita la reconstrucción detallada de estos impactos. Sin embargo, la evidencia documental disponible permite afirmar que las expediciones de Bono de Quejo formaron parte de un proceso más amplio de transformación forzada en la región.

Legado histórico de las expediciones

El legado de Juan Bono de Quejo es complejo. Por un lado, sus expediciones aportan datos tempranos sobre la navegación europea en el Caribe y en el delta del Orinoco. Por otro, constituyen un ejemplo temprano de la explotación sistemática de poblaciones indígenas en el marco de la expansión colonial.

Su figura aparece en documentos oficiales, en denuncias eclesiásticas y en estudios historiográficos modernos. La reconstrucción de sus viajes permite comprender mejor las dinámicas de poder, economía y movilidad en el Caribe del siglo XVI, así como los mecanismos que sustentaron la esclavitud indígena en sus primeras décadas.

Conclusión

Las expediciones de Juan Bono de Quejo representan un capítulo significativo en la historia temprana del Caribe y de las costas sudamericanas. Su actividad, documentada en 1514 y 1516, revela la interacción entre intereses económicos, prácticas esclavistas y exploraciones iniciales en territorios poco conocidos por los europeos. La posible navegación por el delta del Orinoco añade un elemento de relevancia geográfica, mientras que las denuncias de Bartolomé de las Casas permiten situar estas expediciones dentro de los debates contemporáneos sobre la legitimidad y moralidad de la esclavitud indígena.

Este recorrido histórico-narrativo, basado en fuentes verificables, busca ofrecer una visión equilibrada y rigurosa de un proceso complejo, evitando interpretaciones simplificadoras y reconociendo la importancia de contextualizar cada hecho dentro de su tiempo.

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Véase también

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Fuentes Oficiales

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