CAP II: El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez


El presidente Carlos Andrés Pérez aparece junto al presidente George Bush (padre) durante una visita a Washington. Imagen cortesía de la Casa Blanca. Créditos: Imagen de dominio público.  
Fuente: Wikimedia Commons.

Introducción

El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, iniciado el 02/02/1989, marcó uno de los periodos más convulsos de la historia contemporánea de Venezuela. A diferencia de su primer mandato, asociado a la bonanza petrolera de los años setenta, este nuevo ciclo presidencial se desarrolló sobre un país exhausto, endeudado y atrapado en una crisis económica que venía gestándose desde comienzos de la década de 1980. La tensión económica, primero silenciosa y luego explosiva, se convirtió en el hilo conductor de un periodo que avanzó desde la expectativa hasta el colapso institucional. Este artículo reconstruye, en orden cronológico, cómo esa tensión se acumuló hasta fracturar el sistema político venezolano.

Un país en crisis: el punto de partida (1989)

Cuando Carlos Andrés Pérez asumió la presidencia el 02/02/1989, Venezuela ya no era la nación de abundancia petrolera que había gobernado entre 1974 y 1979. Durante los años ochenta, el país enfrentó una caída sostenida de los ingresos petroleros, un endeudamiento externo creciente y un modelo económico agotado. El “Viernes Negro” del 18/02/1983 había marcado el inicio de un ciclo de devaluaciones, controles cambiarios y pérdida de confianza en la capacidad del Estado para sostener el bienestar social construido durante la segunda mitad del siglo XX.

La inflación, que había sido históricamente baja, comenzó a escalar. El déficit fiscal se volvió estructural. La industria nacional se debilitó frente a un mercado interno contraído. Y la pobreza, que había aumentado de forma sostenida desde 1984, se convirtió en un fenómeno visible en las principales ciudades del país. En ese contexto, la llegada de Pérez generó expectativas contradictorias: por un lado, la memoria de un pasado de prosperidad; por otro, la certeza de que el país ya no tenía los recursos para repetir aquella experiencia.

Desde el inicio, la tensión económica era palpable. El nuevo gobierno heredaba un Estado sobredimensionado, un sistema de subsidios insostenible y un aparato productivo debilitado. La cuerda comenzaba a tensarse.

El Gran Viraje: el ajuste como detonante (1989)

A pocos días de asumir el poder, Pérez anunció un programa de reformas estructurales conocido como “El Gran Viraje”, diseñado con el apoyo de organismos multilaterales. El objetivo era estabilizar la economía, reducir el déficit fiscal y modernizar el aparato productivo. Sin embargo, las medidas implicaban un giro radical respecto al modelo económico que había predominado durante décadas.

El programa incluía la liberación de precios, la eliminación progresiva de subsidios, la unificación cambiaria, la apertura comercial y la privatización de empresas estatales. Entre las decisiones más sensibles estuvo el aumento del precio de la gasolina y, en consecuencia, del transporte público. Estas medidas, aunque técnicamente justificadas, tuvieron un impacto inmediato en la vida cotidiana de los venezolanos.

La tensión económica dejó de ser un fenómeno estructural para convertirse en una presión directa sobre los hogares. El país, acostumbrado a un Estado protector, enfrentaba ahora un ajuste profundo que alteraba su equilibrio social. La cuerda se tensó de forma súbita.

El Caracazo: la explosión social (27/02/1989)

El 27/02/1989, apenas tres semanas después del inicio del ajuste, la tensión acumulada estalló. La chispa fue el aumento de los pasajes en Guarenas, pero el trasfondo era mucho más profundo: años de deterioro económico, frustración social y pérdida de confianza en las instituciones. Lo que comenzó como una protesta local se transformó en una rebelión urbana que se extendió rápidamente a Caracas y otras ciudades.

Durante varios días se registraron saqueos, disturbios y enfrentamientos. El gobierno decretó el toque de queda y suspendió las garantías constitucionales. La respuesta militar dejó un saldo oficial de cientos de muertos, aunque organizaciones como COFAVIC han documentado cifras superiores.

El Caracazo marcó un antes y un después. La tensión económica se convirtió en tensión social y política. El pacto democrático que había sostenido al país desde 1958 comenzó a mostrar fisuras profundas. La cuerda, ahora desgarrada, revelaba un país al borde del colapso.

Entre la crisis y la incertidumbre: los años intermedios (1990–1992)

Tras el Caracazo, el gobierno intentó mantener el rumbo del ajuste económico. Se avanzó en la privatización de empresas estatales, entre ellas la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV), y se promovieron reformas orientadas a modernizar el Estado. Sin embargo, la tensión social persistía. La inflación seguía alta, el desempleo aumentaba y la desigualdad se profundizaba.

La crisis económica se transformó en una crisis de legitimidad. Sectores de la sociedad comenzaron a cuestionar la capacidad del gobierno para conducir el país. Al mismo tiempo, dentro de las Fuerzas Armadas surgieron movimientos conspirativos que interpretaban el ajuste como una traición al proyecto nacional. La tensión, que había comenzado en la economía, se trasladó al ámbito militar.

El país vivía en un estado de inestabilidad permanente. Cada decisión económica generaba resistencia. Cada intento de reforma encontraba obstáculos. La cuerda, ya debilitada, seguía tensándose.

Los intentos de golpe de Estado: el quiebre militar (1992)

La tensión acumulada alcanzó un nuevo punto crítico en 1992, cuando se produjeron dos intentos de golpe de Estado contra el gobierno de Pérez.

4 de febrero de 1992

El primer intento, liderado por el teniente coronel Hugo Chávez, sorprendió al país. Aunque la operación fracasó, el mensaje fue contundente: sectores significativos de las Fuerzas Armadas habían perdido la confianza en el gobierno. La frase “por ahora”, pronunciada por Chávez tras su rendición, se convirtió en un símbolo de la crisis política que atravesaba Venezuela.

27 de noviembre de 1992

El segundo intento, ocurrido el 27/11/1992, contó con mayor participación de la Fuerza Aérea y sectores civiles. Aunque también fue controlado, evidenció que la fractura militar era profunda. La tensión económica había derivado en tensión institucional. El sistema político, que durante décadas había sido estable, se encontraba ahora en su punto más vulnerable.

Los golpes de Estado no solo revelaron la magnitud de la crisis, sino que aceleraron el desgaste del gobierno. La cuerda estaba a punto de romperse.

La destitución: el colapso institucional (1993)

En marzo de 1993, el Fiscal General de la República presentó una acusación contra Pérez por la presunta malversación de 250 millones de bolívares provenientes de la partida secreta. Aunque el monto era relativamente pequeño en comparación con el presupuesto nacional, el caso adquirió una dimensión política extraordinaria en un país ya saturado de tensiones.

El 20/05/1993, la Corte Suprema de Justicia declaró que existían méritos para enjuiciar al presidente. Al día siguiente, el Congreso Nacional lo suspendió de sus funciones. Pérez se convirtió así en el primer presidente venezolano destituido mediante un juicio político.

La tensión económica, que había iniciado como un problema estructural y luego como un ajuste impopular, terminó desencadenando una crisis política sin precedentes. La cuerda finalmente se rompió.

Tras la suspensión de Pérez, asumió temporalmente el presidente del Congreso, Octavio Lepage. Poco después, el historiador Ramón J. Velásquez fue designado para completar el periodo constitucional. El país entraba en una nueva etapa, marcada por la incertidumbre y la búsqueda de un nuevo rumbo político.

Conclusión: un país transformado por la tensión

El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez fue un periodo en el que la tensión económica actuó como detonante de una cadena de eventos que transformaron profundamente a Venezuela. La crisis heredada de los años ochenta, combinada con el impacto inmediato del ajuste de 1989, generó una presión social que estalló en el Caracazo. Esa presión se trasladó luego al ámbito político y militar, culminando en los intentos de golpe de Estado de 1992 y en la destitución presidencial de 1993.

CAP II no fue solo un gobierno turbulento: fue el punto de inflexión que marcó el fin de una era y el inicio de un ciclo de transformaciones que redefinirían la historia del país. La tensión económica, inicialmente silenciosa, terminó por fracturar el sistema político venezolano y abrir las puertas a un nuevo escenario nacional.

Véase también

Primer gobierno de Carlos Andrés Pérez: la Venezuela Saudita y sus contradicciones

Gobierno de Luis Herrera Campíns: transición, crisis y transformación nacional (1979-1984)

Presidencia de Jaime Lusinchi

Fuentes Oficiales

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