El Carupanazo 1962


Tanque durante el Carupanazo. Autor desconocido. Créditos: Imagen de dominio público.  
Fuente: Wikimedia Commons.

Introducción

El Carupanazo 1962 constituye uno de los episodios más decisivos y tensos de la temprana democracia venezolana surgida tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Fue el primer levantamiento militar de inspiración abiertamente revolucionaria contra el sistema político del Pacto de Punto Fijo, y marcó el inicio de un ciclo de insurrecciones armadas que definiría la conflictividad de la década de los sesenta. Su impacto inmediato, su simbolismo político y sus consecuencias institucionales lo convierten en un punto de inflexión para comprender la evolución del Estado democrático venezolano en sus primeros años.

El alzamiento ocurrió el 04/05/1962 en la ciudad de Carúpano, estado Sucre, cuando un grupo de oficiales de la Marina y la Guardia Nacional, apoyados por sectores civiles vinculados al Partido Comunista de Venezuela (PCV) y al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), tomó instalaciones estratégicas y proclamó un movimiento insurreccional contra el gobierno constitucional de Rómulo Betancourt. Aunque la rebelión fue sofocada en menos de 48 horas, su significado político trascendió ampliamente su duración.

Antecedentes políticos y militares

Para 1962, Venezuela atravesaba un proceso de consolidación democrática profundamente marcado por tensiones ideológicas internas y por el contexto internacional de la Guerra Fría. El gobierno de Betancourt impulsaba una política de contención frente a los movimientos revolucionarios de izquierda, especialmente después del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, que había revitalizado las aspiraciones insurreccionales en América Latina.

En el plano interno, el PCV y el MIR habían roto con la estrategia electoral y se inclinaban hacia la lucha armada. Paralelamente, dentro de las Fuerzas Armadas surgían núcleos de oficiales jóvenes que simpatizaban con las ideas revolucionarias y cuestionaban la orientación política del gobierno. Este clima de polarización ideológica y militar fue el caldo de cultivo para la conspiración que estallaría en Carúpano.

Los protagonistas del alzamiento

El Carupanazo fue liderado por oficiales del Batallón de Infantería de Marina N.º 3 y del Destacamento N.º 77 de la Guardia Nacional. Entre los principales responsables militares se encontraban:

  • Capitán de Corbeta Jesús Teodoro Molina Villegas, figura central del movimiento y uno de los articuladores de la proclama insurreccional.
  • Mayor Pedro Vegas Castejón, oficial de la Guardia Nacional con vínculos políticos con sectores de izquierda.
  • Teniente Héctor Fleming Mendoza, uno de los ejecutores operativos de la toma de instalaciones estratégicas.

En el plano civil, el movimiento contó con el respaldo de dirigentes del PCV y del MIR, entre ellos:

  • Eloy Torres, diputado comunista y enlace político con los oficiales sublevados.
  • Douglas Bravo, uno de los principales ideólogos de la lucha armada en Venezuela.

La articulación entre militares y civiles fue un elemento distintivo del Carupanazo, pues evidenció la convergencia entre sectores castrenses inconformes y la izquierda revolucionaria organizada.

El estallido del movimiento

En la madrugada del 04/05/1962, los oficiales comprometidos con la conspiración ejecutaron un plan coordinado para tomar el control de puntos estratégicos de Carúpano. Las acciones incluyeron:

  • La ocupación de las calles principales de la ciudad.
  • La toma del aeropuerto local.
  • La ocupación de la emisora Radio Carúpano.
Enfrentamientos durante el Curupanazo. Autor desconocido. Créditos: Imagen de dominio público.  

Desde esta última, los insurrectos difundieron una proclama a nombre del autodenominado Movimiento de Recuperación Democrática. En ella denunciaban al gobierno de Betancourt como “entreguista”, acusándolo de someterse a intereses extranjeros y de traicionar los ideales democráticos. La proclama llamaba a una transformación revolucionaria de carácter antiimperialista y exhortaba a la población y a otros cuarteles del país a sumarse al levantamiento.

Objetivos y discurso político

El manifiesto insurreccional planteaba una ruptura total con el orden político vigente. Entre sus objetivos se encontraban:

  • Desconocer al gobierno constitucional.
  • Convocar a un proceso de transformación revolucionaria.
  • Reorientar la política exterior venezolana hacia posiciones antiimperialistas.
  • Impulsar un nuevo modelo político inspirado en la experiencia cubana.

El discurso reflejaba la influencia directa del clima ideológico de la época, así como la creciente radicalización de sectores civiles y militares que consideraban insuficiente el modelo democrático pactado en 1958.

La respuesta del Estado venezolano

El presidente Rómulo Betancourt reaccionó con rapidez y determinación. Desde Caracas se ordenó una operación militar combinada que involucró a la Fuerza Aérea y al Ejército. Las acciones incluyeron:

  • El despliegue de unidades aerotransportadas hacia Carúpano.
  • El cerco militar de la ciudad.
  • La recuperación progresiva de las instalaciones tomadas por los insurrectos.

En menos de 48 horas, las fuerzas gubernamentales lograron retomar el control total de la ciudad. El movimiento quedó sofocado sin que lograra extenderse a otros cuarteles o regiones del país, como esperaban sus promotores.

Consecuencias inmediatas

Tras la derrota del alzamiento, el gobierno adoptó medidas políticas y judiciales de gran alcance. Entre ellas destacó la promulgación del Decreto N.º 752, mediante el cual se suspendieron e ilegalizaron las actividades del PCV y del MIR en todo el territorio nacional. Esta decisión marcó un punto de quiebre en la relación entre el Estado y la izquierda revolucionaria.

Asimismo, más de 400 personas, entre militares y civiles, fueron detenidas y puestas a la orden de tribunales militares. Muchos de los oficiales involucrados fueron expulsados de las Fuerzas Armadas y sometidos a procesos judiciales.

El Carupanazo en el marco de la lucha armada

El Carupanazo no fue un hecho aislado. Apenas un mes después, el 02/06/1962, estalló en Puerto Cabello el Porteñazo, una insurrección de mayor escala y violencia que dejó un saldo considerable de muertos y heridos. Ambos eventos marcaron el inicio formal de la etapa de lucha armada en Venezuela, caracterizada por la aparición de grupos guerrilleros rurales y urbanos, así como por la intensificación de la represión estatal.

En este sentido, el Carupanazo puede interpretarse como el primer intento orgánico de articular una insurrección militar con un proyecto político revolucionario. Aunque fracasó en su objetivo inmediato, abrió un ciclo de confrontación que definiría la década de los sesenta.

Impacto histórico y valoración

Desde una perspectiva historiográfica, el Carupanazo representa un punto de inflexión en la relación entre el Estado democrático y los movimientos revolucionarios. Su fracaso evidenció la fortaleza institucional del gobierno de Betancourt, pero también reveló la profundidad de las tensiones ideológicas que atravesaban al país.

El episodio consolidó la política de “mano firme” del gobierno frente a la insurgencia y aceleró la radicalización de la izquierda, que optó por la lucha armada como vía para transformar el sistema político. Asimismo, reforzó la cohesión interna de las Fuerzas Armadas en torno a la defensa del orden constitucional.

Hoy, el Carupanazo es estudiado como un fenómeno complejo donde convergen factores militares, políticos e ideológicos. Su análisis permite comprender la fragilidad y, al mismo tiempo, la resiliencia de la democracia venezolana en sus primeros años.

Véase también

Rómulo Betancourt (1959‑1964): Renacimiento de una República democrática

El Régimen de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958)

Fuentes Oficiales

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