Rómulo Betancourt (1959‑1964): Renacimiento de una República democrática
Introducción
El segundo gobierno de Rómulo Betancourt, ejercido entre el 13/02/1959 y el 13/03/1964, constituye uno de los períodos más decisivos en la historia política contemporánea de Venezuela. Tras el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23/01/1958 y la posterior apertura electoral, el país se enfrentaba al desafío monumental de reconstruir un sistema republicano estable, plural y civil. Betancourt, líder histórico de Acción Democrática y figura central del proceso de modernización política del siglo XX venezolano, asumió la presidencia con el 49% de los votos en las elecciones del 07/12/1958, inaugurando una etapa de profundas transformaciones institucionales, sociales y económicas.
Este quinquenio no solo consolidó la democracia representativa, sino que sentó las bases de un modelo político que perduraría durante décadas. La promulgación de la Constitución de 1961, la Reforma Agraria, la política petrolera internacional, la Doctrina Betancourt y la defensa del orden civil frente a insurrecciones militares y movimientos guerrilleros marcaron un período de tensiones, avances y definiciones históricas. El país vivió simultáneamente un proceso de modernización estatal y un clima de conflictividad interna que puso a prueba la solidez del nuevo sistema democrático.
El contexto de la transición democrática
La caída de la dictadura en 1958 abrió un escenario político inédito. Venezuela, tras décadas de gobiernos militares, debía construir instituciones capaces de garantizar la alternancia, el pluralismo y el respeto a los derechos civiles. En este ambiente de incertidumbre, Betancourt emergió como un líder con experiencia, visión estratégica y capacidad para articular consensos entre fuerzas políticas diversas.
El país enfrentaba retos estructurales: desigualdad social, concentración de la tierra, dependencia petrolera, debilidad institucional y tensiones ideológicas en el marco de la Guerra Fría. La estabilidad del nuevo sistema no estaba asegurada, y la amenaza de golpes militares o radicalización política era constante. En este contexto, el liderazgo de Betancourt resultó determinante para encauzar la transición hacia un modelo democrático duradero.
El Pacto de Puntofijo: arquitectura de la gobernabilidad democrática
Uno de los pilares fundamentales del período fue el Pacto de Puntofijo, firmado el 31/10/1958 por los partidos Acción Democrática (AD), Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y Unión Republicana Democrática (URD). Este acuerdo, concebido como un mecanismo de estabilidad, garantizaba:
- Respeto a los resultados electorales.
- Participación equilibrada de los partidos firmantes en el gobierno.
- Defensa conjunta del sistema democrático frente a amenazas autoritarias.
- Compromiso con un programa mínimo de gobierno.
Aunque el Partido Comunista de Venezuela (PCV) quedó excluido del pacto, el acuerdo permitió construir una base de gobernabilidad inédita en la historia republicana. Su impacto fue decisivo para evitar fracturas políticas y asegurar la continuidad institucional durante los primeros años de la democracia.
La Constitución de 1961: cimiento jurídico de la República moderna
El 23/01/1961, en el tercer aniversario del fin de la dictadura, se promulgó la Constitución de la República de Venezuela, una de las cartas magnas más estables y duraderas del país, vigente durante 38 años. Su aprobación representó un consenso nacional en torno a un modelo político basado en:
- Separación de poderes.
- Elecciones libres y periódicas.
- Garantías de derechos civiles y políticos.
- Régimen federal descentralizado.
- Fortalecimiento del Congreso Nacional.
La Constitución de 1961 consolidó el sistema democrático y estableció un marco jurídico que permitió el desarrollo institucional del país durante la segunda mitad del siglo XX.
Reforma Agraria de 1960: transformación del campo venezolano
La Reforma Agraria, promulgada el 05/03/1960, fue una de las políticas sociales más ambiciosas del gobierno. Su objetivo principal era reducir el latifundio y mejorar las condiciones de vida de la población rural, históricamente marginada. La Ley de Reforma Agraria permitió:
- Redistribuir tierras a más de 200.000 familias campesinas.
- Crear el Instituto Agrario Nacional (IAN).
- Impulsar la producción agrícola.
- Fomentar la propiedad familiar y la organización cooperativa.
Si bien la reforma enfrentó obstáculos estructurales y resistencias de sectores terratenientes, representó un avance significativo en la democratización del acceso a la tierra y en la modernización del campo venezolano.
Política petrolera y la fundación de la OPEP
La política petrolera del gobierno de Betancourt estuvo marcada por la visión estratégica del ministro Juan Pablo Pérez Alfonzo, quien impulsó una transformación profunda en la relación entre Venezuela y las compañías petroleras internacionales. En 1960, Venezuela se convirtió en miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), junto con Arabia Saudita, Irán, Irak y Kuwait.
La creación de la OPEP, anunciada el 14/09/1960 en Bagdad, buscaba:
- Defender los precios del petróleo.
- Regular la producción de los países miembros.
- Fortalecer la soberanía energética.
- Equilibrar la relación con las transnacionales.
Este hito posicionó a Venezuela como un actor clave en la geopolítica petrolera mundial y consolidó la figura de Pérez Alfonzo como uno de los arquitectos del nuevo orden energético internacional.
La Doctrina Betancourt: política exterior democrática
En el ámbito internacional, Betancourt impulsó una política exterior basada en la defensa de la democracia y el rechazo a los regímenes autoritarios. La Doctrina Betancourt establecía que Venezuela no reconocería gobiernos que llegaran al poder mediante golpes de Estado o vías no constitucionales.
Esta postura llevó a:
- Romper relaciones con la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.
- Desconocer al gobierno de Fidel Castro tras su alineación con la Unión Soviética.
- Fortalecer alianzas con democracias occidentales y latinoamericanas.
La doctrina generó tensiones diplomáticas, pero consolidó la imagen de Venezuela como un país comprometido con los valores democráticos en plena Guerra Fría.
Conflictos internos: insurrecciones militares y guerrilla
El gobierno de Betancourt enfrentó una intensa conflictividad interna. Sectores militares descontentos y grupos políticos radicalizados intentaron desestabilizar el orden democrático. Entre los episodios más relevantes destacan:
El atentado de 1960
El 24/06/1960, durante el desfile militar del Día del Ejército, un automóvil cargado con explosivos estalló cerca del vehículo presidencial. Betancourt sufrió quemaduras en las manos y el rostro. Investigaciones posteriores vincularon el atentado con agentes de la dictadura dominicana de Trujillo.
El Carupanazo (05/05/1962)
El Carupanazo fue una insurrección militar ocurrida el 05/05/1962 en Carúpano, estado Sucre. Un grupo de oficiales de la Marina y del Batallón de Infantería de Marina N.º 3, influenciados por sectores de izquierda, se alzó contra el gobierno constitucional. A diferencia de otros movimientos, el Carupanazo contó con apoyo logístico de militantes civiles y buscó establecer una junta revolucionaria.
El levantamiento logró controlar temporalmente instalaciones militares y medios de comunicación locales, pero careció de apoyo nacional. Las fuerzas leales al gobierno actuaron con rapidez, retomando la ciudad en pocas horas. El episodio evidenció la penetración ideológica en algunos sectores castrenses y anticipó conflictos mayores.
El Porteñazo (02/06/1962)
El Porteñazo, ocurrido el 02/06/1962 en Puerto Cabello, fue la rebelión militar más grave del quinquenio. Un sector de la Marina, junto con militantes de izquierda, se sublevó contra el gobierno. A diferencia del Carupanazo, esta insurrección tuvo un alcance urbano significativo y derivó en intensos combates que se prolongaron durante tres días.
La ciudad se convirtió en un campo de batalla. Las fuerzas insurgentes tomaron el cuartel Manuel Carlos Piar, la base naval y varios puntos estratégicos. Las tropas leales respondieron con operaciones terrestres y apoyo aéreo. El saldo fue elevado en muertos y heridos, y la célebre fotografía “El Porteñazo”, tomada por Héctor Rondón —ganadora del Premio Pulitzer en 1963—, se convirtió en un símbolo de la violencia política de la época.
La derrota del alzamiento consolidó la autoridad del gobierno civil y demostró la determinación del Estado venezolano de preservar la institucionalidad democrática frente a cualquier intento de ruptura armada.
El Barcelonazo (26/06/1962)
El Barcelonazo, ocurrido el 26/06/1962, fue el tercer levantamiento militar del año. Un grupo de oficiales del Batallón de Infantería de Marina N.º 4, en Barcelona, estado Anzoátegui, intentó replicar las acciones del Carupanazo y el Porteñazo. Aunque la rebelión fue de menor escala, su importancia radica en que confirmó la existencia de una red insurreccional coordinada dentro de la Marina.
El movimiento fue rápidamente neutralizado por las fuerzas leales, pero dejó claro que la estabilidad democrática aún enfrentaba amenazas internas significativas. Estos tres alzamientos marcaron el punto más crítico de la tensión civil-militar durante el gobierno de Betancourt.
Surgimiento de la guerrilla
En paralelo, sectores del Partido Comunista y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) optaron por la lucha armada. Surgieron las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que realizaron acciones insurgentes en zonas rurales y urbanas. El gobierno respondió con medidas de seguridad y fortalecimiento institucional para preservar el orden democrático.
Modernización e infraestructura
A pesar del clima de conflictividad, el quinquenio de Betancourt impulsó importantes obras de infraestructura que contribuyeron al desarrollo nacional. Entre las más destacadas se encuentran:
- Puente General Rafael Urdaneta sobre el Lago de Maracaibo, inaugurado el 24/08/1962.
- Teleférico de Mérida, cuya primera etapa entró en funcionamiento en 1960.
- Expansión de la red vial nacional.
- Proyectos de electrificación y modernización urbana.
Estas obras fortalecieron la integración territorial y apoyaron el crecimiento económico en un país que experimentaba un acelerado proceso de urbanización.
Legado histórico del quinquenio 1959‑1964
El gobierno de Rómulo Betancourt dejó una huella profunda en la historia venezolana. Su legado puede sintetizarse en varios ejes fundamentales:
- Consolidación de la democracia representativa.
- Institucionalización del Estado moderno.
- Reformas sociales de largo alcance.
- Proyección internacional basada en principios democráticos.
- Defensa del orden civil frente a amenazas internas.
El período 1959‑1964 marcó el renacimiento de la República democrática y estableció un modelo político que, con sus virtudes y limitaciones, definió la vida institucional del país durante décadas. Betancourt, con su liderazgo firme y su visión estratégica, se convirtió en una figura clave de la historia contemporánea de Venezuela.
Véase también
• Wolfgang Larrazábal y la transición democrática de 1958
• El Régimen de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958)
Fuentes Oficiales
- Biblioteca Nacional de Venezuela
- Comisión Interamericana de Derechos Humanos
- Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)
- Archivo General de la Nación
- Revista de Historia – Universidad de Costa Rica
- Revistas Académicas UCV
- Historia Global de Venezuela – Editorial Globe
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